Wall Street rebota tras un dato de inflación más moderado y crecen las expectativas de que la Fed mantenga los tipos sin cambios

Los principales índices de Wall Street avanzan este miércoles después de que los nuevos datos de inflación de Estados Unidos mostraran una evolución más moderada de la esperada. La publicación ha reducido parte de la presión sobre la Reserva Federal y ha llevado a los inversores a reconsiderar la posibilidad de una nueva subida de los tipos de interés en octubre.

El índice de precios de los gastos de consumo personal, conocido como PCE, aumentó un 3,4% interanual en agosto, por debajo del 3,7% que esperaba el mercado. Se trata de uno de los indicadores que la Reserva Federal sigue con mayor atención para evaluar la evolución de la inflación.

La reacción inicial de los mercados fue positiva. El S&P 500 subió alrededor de un 0,5%, mientras que el Nasdaq avanzó aproximadamente un 0,9% y el Dow Jones registró una subida cercana al 0,1%. Los sectores tecnológico y energético estuvieron entre los que más contribuyeron al avance de la sesión.

Sin embargo, el dato no elimina las dudas que existen sobre la economía estadounidense. La inflación continúa claramente por encima del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal y los mercados siguen enfrentándose a unos rendimientos de los bonos muy elevados y a un precio del petróleo que vuelve a ejercer presión sobre los costes.

Un dato de inflación que cambia las expectativas

El PCE publicado este miércoles se ha convertido en el principal protagonista de la jornada.

El indicador aumentó un 0,3% durante agosto respecto al mes anterior y un 3,4% en comparación con el mismo mes del año anterior. Aunque los precios continúan aumentando, la cifra anual quedó por debajo de las previsiones del mercado, que apuntaban a un crecimiento del 3,7%.

La diferencia puede parecer pequeña, pero en los mercados financieros unas décimas pueden modificar considerablemente las expectativas sobre la política monetaria.

Durante las últimas semanas, los inversores habían aumentado la preocupación ante la posibilidad de que la Reserva Federal tuviera que volver a elevar los tipos para controlar la inflación. El aumento del precio del petróleo y la fortaleza de algunos indicadores económicos habían contribuido a mantener esas expectativas.

El nuevo dato ha ofrecido algo de alivio.

Según las estimaciones recogidas por Reuters, la probabilidad que el mercado asignaba a una subida de tipos de al menos 25 puntos básicos en octubre cayó aproximadamente al 35%, frente al 45% que se descontaba antes de conocerse el dato.

Esto no significa que la Reserva Federal haya decidido mantener los tipos. La decisión dependerá de los próximos datos económicos y de las condiciones financieras en las próximas semanas.

¿Por qué la inflación es tan importante para Wall Street?

La relación entre inflación y Bolsa es uno de los elementos fundamentales para entender el comportamiento de los mercados.

Cuando la inflación aumenta, los bancos centrales pueden responder elevando los tipos de interés. El objetivo es reducir la demanda y evitar que el aumento de los precios se mantenga durante demasiado tiempo.

Pero unos tipos más elevados también tienen consecuencias para empresas e inversores.

Para las compañías, pedir dinero prestado resulta más caro. Esto puede hacer que determinadas inversiones sean menos atractivas y aumentar los costes financieros.

Para los inversores, la subida de los tipos también cambia la comparación entre diferentes activos. Si los bonos ofrecen una rentabilidad elevada, algunas inversiones de mayor riesgo pueden perder atractivo.

En el caso de las empresas tecnológicas, el efecto puede ser especialmente relevante porque una parte importante de su valoración depende de las expectativas de beneficios futuros.

Por eso, los movimientos de los tipos de interés y de los bonos estadounidenses suelen tener una influencia importante sobre el Nasdaq.

La Reserva Federal mantiene la cautela

El dato de inflación llega en un momento especialmente delicado para la Reserva Federal.

El banco central estadounidense elevó recientemente su rango objetivo de tipos hasta el 3,75%-4,00% y los mercados están intentando determinar si esa subida será suficiente o si será necesario realizar nuevos movimientos antes de que termine el año.

Las declaraciones de los responsables de la Fed tampoco han sido completamente uniformes.

Por un lado, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, ha señalado que no existe una urgencia para realizar otra subida y que el banco central dispone de tiempo para analizar los nuevos datos económicos.

Por otro lado, algunos responsables de la institución han mantenido una posición más preocupada por la inflación.

El gobernador de la Reserva Federal Michael Barr ha advertido sobre los riesgos derivados de los precios de la energía y de la inversión relacionada con la inteligencia artificial, factores que pueden complicar el camino hacia el objetivo de inflación del 2%.

Esta diferencia de opiniones explica parte de la incertidumbre que existe actualmente en los mercados.

Los bonos siguen siendo uno de los grandes focos de preocupación

Aunque las Bolsas han reaccionado positivamente al dato de inflación, el mercado de deuda continúa mostrando señales de tensión.

Durante la sesión anterior, la rentabilidad del bono estadounidense a 30 años llegó a alcanzar aproximadamente el 5,62%, su nivel más elevado desde junio de 2002.

Por su parte, el rendimiento del bono a 10 años llegó a situarse alrededor del 5,29%, niveles que no se veían desde 2007.

Los rendimientos de los bonos son importantes porque sirven como referencia para una gran cantidad de operaciones financieras.

Cuando el rendimiento de la deuda pública aumenta, pueden subir también los costes de financiación de empresas y hogares. Además, unos rendimientos elevados pueden hacer que determinados inversores reconsideren cuánto riesgo están dispuestos a asumir en la Bolsa.

Por ello, el hecho de que Wall Street avance mientras los rendimientos de los bonos continúan en niveles elevados refleja la tensión existente entre las expectativas de crecimiento y las condiciones financieras.

El petróleo vuelve a complicar el escenario

La inflación estadounidense no puede analizarse de forma aislada.

El precio de la energía continúa siendo uno de los principales riesgos para los mercados. El petróleo ha experimentado fuertes movimientos durante septiembre en medio de la incertidumbre geopolítica y las dificultades relacionadas con el suministro.

El Brent llegó a situarse cerca de los 100 dólares por barril, añadiendo presión sobre los costes de transporte, producción y energía.

Un petróleo más caro puede provocar un aumento de la inflación general, incluso aunque otros componentes de los precios comiencen a moderarse.

Esta situación plantea un problema para la Reserva Federal: si la energía mantiene una presión elevada sobre los precios, el banco central podría tener menos margen para reducir los tipos.

Por el contrario, si el precio del petróleo comienza a estabilizarse o descender, la presión inflacionaria podría reducirse y facilitar una política monetaria menos restrictiva.

La tecnología vuelve a liderar las subidas

El sector tecnológico ha vuelto a destacar durante la sesión.

Las empresas relacionadas con inteligencia artificial, computación y centros de datos continúan concentrando una parte importante de la atención de los inversores.

El Nasdaq, que tiene una elevada exposición a grandes compañías tecnológicas, avanzó aproximadamente un 0,9% durante la jornada. Entre las compañías que registraron avances estuvieron Amazon, Apple y Alphabet.

La inteligencia artificial continúa siendo uno de los grandes motores de inversión empresarial.

La construcción de centros de datos, la demanda de chips y las inversiones en infraestructura tecnológica están generando expectativas de crecimiento para numerosas compañías.

Sin embargo, el sector también está sometido a un intenso escrutinio debido a las elevadas valoraciones de algunas empresas y al enorme volumen de capital necesario para desarrollar nuevas infraestructuras.

La economía estadounidense sigue mostrando fortaleza

Otro elemento que está influyendo en la situación actual es que la economía estadounidense continúa mostrando una considerable resistencia.

Los datos correspondientes al segundo trimestre reflejaron un crecimiento económico respaldado, entre otros factores, por el gasto de los consumidores y las inversiones relacionadas con infraestructura de inteligencia artificial.

Una economía fuerte puede ser positiva para las empresas porque significa que los consumidores continúan gastando y que existe actividad económica.

Pero desde el punto de vista de la Reserva Federal, también puede complicar la lucha contra la inflación.

Si la demanda continúa siendo elevada mientras los precios de la energía aumentan, la inflación podría mantenerse por encima del objetivo del banco central durante más tiempo.

Por eso los inversores no solo están pendientes de los datos de inflación, sino también del empleo, el consumo y el crecimiento económico.

El mercado laboral será la siguiente gran prueba

Después del dato PCE, la atención se desplazará progresivamente hacia los indicadores del mercado laboral estadounidense.

Los datos de empleo son fundamentales para determinar el estado de la economía y pueden influir directamente en las próximas decisiones de la Reserva Federal.

Un mercado laboral demasiado fuerte podría indicar que la economía todavía tiene una demanda elevada, mientras que un deterioro significativo del empleo podría aumentar las preocupaciones sobre el crecimiento.

Reuters señala que los inversores están pendientes de una serie de indicadores laborales que culminarán con el informe oficial de empleo estadounidense.

El resultado será especialmente importante porque permitirá comprobar si la economía mantiene el equilibrio entre crecimiento y moderación de la inflación.

Septiembre termina con un mercado dividido

El cierre de septiembre está dejando un escenario complejo.

Por un lado, las bolsas estadounidenses se mantienen resistentes y algunos de los principales índices continúan cerca de niveles elevados.

Por otro, el mercado de bonos ha sufrido una importante presión durante el mes. Reuters señala que los bonos globales se encaminan hacia uno de sus peores meses en años debido a una combinación de preocupaciones sobre las finanzas públicas, una elevada emisión de deuda y el aumento de las presiones inflacionarias.

Esta situación crea una especie de contradicción en los mercados.

Las acciones continúan mostrando fortaleza, mientras que los bonos están reflejando una mayor preocupación por la inflación, la deuda pública y los tipos de interés.

Los inversores tendrán que determinar durante el cuarto trimestre cuál de estas dos tendencias termina teniendo mayor influencia.

¿Qué puede ocurrir a partir de ahora?

El dato de inflación publicado este miércoles reduce parte de la presión inmediata sobre la Reserva Federal, pero no resuelve todas las incógnitas.

La inflación del 3,4% continúa considerablemente por encima del objetivo del 2%. Además, el precio de la energía y los elevados rendimientos de los bonos pueden volver a generar presión sobre los precios.

Por ello, los mercados seguirán pendientes de tres grandes factores.

El primero será la inflación. Los próximos datos permitirán comprobar si la moderación observada en agosto continúa durante los siguientes meses.

El segundo será el mercado laboral. La evolución del empleo puede determinar hasta qué punto la economía estadounidense mantiene su fortaleza.

El tercero serán los bonos. Si los rendimientos de la deuda a largo plazo permanecen cerca de máximos de varias décadas, podrían continuar afectando a las condiciones financieras y a las valoraciones de los activos de riesgo.

Los inversores entran en el último trimestre con varias incógnitas

El rebote de Wall Street de este miércoles demuestra hasta qué punto los mercados reaccionan rápidamente a los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés.

Un dato de inflación ligeramente inferior al previsto ha sido suficiente para reducir las expectativas de una subida inmediata de tipos y favorecer a las acciones, especialmente a las compañías tecnológicas.

Pero el escenario todavía está lejos de estar definido.

La inflación sigue por encima del objetivo de la Reserva Federal, los rendimientos de los bonos permanecen elevados y el petróleo continúa siendo una fuente de presión.

El último trimestre del año estará marcado por la evolución de estos indicadores y por las decisiones que tome la Reserva Federal a medida que reciba nuevos datos.

Por ahora, el mercado ha recibido el dato de inflación como una señal positiva, pero los inversores tendrán que esperar a las próximas publicaciones económicas para determinar si se trata del comienzo de una tendencia de moderación o simplemente de una mejora puntual.

La información de este artículo tiene carácter informativo y no constituye una recomendación de inversión.

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